| Mini Relato: Hace algún
tiempo que sucedió lo que contamos, después de este encuentro a habido
muchos más, pero la distancia provocada por las circunstancias nos a llevado
a escribir nuestros encuentros, algunas veces escritas por uno de los dos,
otras compartiendo las dos visiones, también nos animamos a escribir algunas
fantasías que nos intercambiamos, y otras veces mezclar realidad con
fantasía, nos hemos decidido a publicar todas estas historias en vuestra
página, si os gusta, este es solo el comienzo.
Hacía diecisiete años que no nos veíamos, y la tecnología nos unió, nos
reencontramos en una página de antiguos alumnos y tras charlar unas cuantas
veces decidimos quedar para tomar un café.
Hoy es el gran día. Habíamos sido novietes cuando yo tenía 14 años y él 15 ó
16, para mí fue una de esas relaciones que dejan huella más por la amistad
que hubo, hasta el punto que ni siquiera recordaba quien había decidido
dejarlo, pero el recuerdo era muy bonito y entrañable.
Cuando nos reencontramos todo volvió a resurgir, volvieron a mi cabeza
infinidad de detalles, de recuerdos que creí estaban olvidados para siempre,
olores, caras, nombres, fue una experiencia increíble. Pero hoy nos íbamos a
ver, y los nervios estaban a flor de piel.
Le vi allí esperándome, no pude contener la emoción y le hice una señal, me
miró y sonrió, entró en mi coche y nos fundimos en fuerte abrazo. No me
atreví a besarle en ese momento aunque en el fondo lo deseaba, vi en él
cierto ademán de hacerlo, pero al ver mi reacción su beso fue a parar a mi
mejilla, pero noté su ternura en aquel beso.
Hacía mucho frío y entramos a tomar un café, se pasaron las horas sin darnos
cuenta, habíamos estado toda la mañana. Estuvimos toda la mañana hablando de
todo lo que nos había pasado en esos años, del trabajo, de nuestras parejas,
de nuestros amantes, de todo.
En un momento dado nos quedamos en silencio mirándonos y me dijo- si no
fuera por esta mesa te besaría ahora mismo- yo le contesté que nos
marcharamos de allí. Nos cogimos de la mano y fuimos paseando por donde lo
habíamos echo siendo adolescentes y nos sentíamos como si hubiéramos
retrocedido en el tiempo, hasta nos avergonzaban las miradas de la gente.
Sentados en un banco del parque comenzamos a besarnos apasionadamente, en mi
estómago las mariposas no paraban de revolotear, no recordaba haber tenido
esa sensación en mucho tiempo, sabía que no debía estar haciendo aquello,
pero lo deseaba ardientemente, quería acariciarle, besarle....hacerle el
amor.
Me invitó a comer en un sitio tranquilo, acogedor y muy discreto, estábamos
muy bien allí charlando, pero aquella mesa se interponía entre nosotros,
después de haber probado sus labios, era lo único que me apetecía en ese
momento. Después de comer, me tenía que marchar a la oficina, pero realmente
no quería irme de allí. Hice un par de llamadas y lo arreglé para quedarme
un rato más.
El me miró y vi en sus ojos la alegría que le provocó que me quedara. Le
miré y sabía que queríamos lo mismo, estábamos frente a frente, me rodeó con
sus brazos y me fue acercando a él poco a poco. Cuando sentí el calor de su
cuerpo en el mío, nos estrechamos en un fuerte abrazo y comenzamos a
besarnos apasionadamente, en medio de la calle, nos reíamos pensando en lo
que pensaría la gente. Le dije que montara en el coche, y nos fuimos de
allí, sin dejar de tocarnos y besarnos en cada semáforo.
Había pasado mucho tiempo desde que empezábamos a descubrir el sexo, en
aquel momento lo más que habíamos llegado a hacer era tocarnos, excitarnos y
.......nada más. Pero ahora no queríamos dejarlo ahí, fuimos a un sitio
apartado que ya conocíamos, y aunque no estábamos tan solos como queríamos,
necesitábamos sentirnos, abrazarnos, volver a saborear esos besos. Cuando
salí por la mañana de casa no tenía intención que aquello acabará así, pero
el deseo en mi era tan fuerte, que pensé que no debía de contener aquello.
Empezó a meter su mano en mi entrepierna, estaba tan húmeda que no recordaba
nunca haber estado así, noté sus dedos entrando en mí, moviéndose, yo
jadeaba, me movía al ritmo que él marcaba. Más adentro, más rápido, la otra
mano pasaba de uno a otro de mis pechos, y seguía más rápido, más.
Continuara... |